El comienzo de los años 90, fue marcado por una verdadera inundación del mercado literario por libros sobre los Ángeles. En muchos de ellos se encuentran los casos de apariciones de Ángeles a los humanos, con enternecedores detalles de su rol salvador para la vida humana. Casi todos los autores de estos libros recomiendan una actitud abierta hacia los Ángeles y una recepción confiada para todo lo que ellos ofrecen. Muchos autores exhortan a llevar una vida Ángelo-céntrica (o sea dirigida hacia una alternancia con los Ángeles) y dependiente de su buena influencia. Los autores constatan, sin embargo, el hecho de que los Ángeles que aparecen a los humanos, no siempre se comportan como tales y presentan un aspecto poco Angelical.
Contando esto, casi todos los autores no mencionan un tema de extrema gravedad: o sea, que además de los Ángeles buenos, existen el diablo y la legión de Ángeles caídos o demonios, que tratan, por todos los medios, hacer el mal al hombre, perder sus almas, y además, que estos Ángeles caídos saben camuflarse como Ángeles de la luz.
Desde los tiempos, cuando el Apóstol Pablo escribió su epístola a los Corintios (2 Cor. 11:4) y casi hasta nuestros días, en los escritos de la Iglesia se mencionan casos cuando los Ángeles caídos tomaban distintas formas — y no solo de Ángeles de la Luz, sino también de los Santos, la Virgen María y hasta el mismo Jesucristo! Por ejemplo San Juan Cassiano, en sus escritos sobre un cuidadoso reconocimiento de los Espíritus de otro mundo, cuenta como un monje se suicidó y otro hombre quiso sacrificar a su hijo como siguiendo la obediencia del Patriarca Abraham (Gen. Cap. 22). En ambos casos estas conductas aberrantes fueron provocadas por los demonios, que se les aparecieron bajo la forma de Ángeles de la Luz (Filocalia T. 1).
El Patericon de Kievo-Pechersk cuenta el caso de un joven monje Nikita quien se le apareció un "Ángel de luz." Este ángel" ordenó a Nikita no perder tiempo en oraciones y dedicarse al estudio de las Sagradas Escrituras, y le prometió a Nikita que orará por el. Después que el demonio, tomando la forma de un Ángel, comenzó a orar en la celda de Nikita, éste recibió el don de clarividencia. Pronto se hablo del nuevo "clarividente" y la gente comenzó a venir a él para recibir su consejo y dirección. Pero pronto se notу una rareza — Nikita no quería ni hablar del Evangelio — él estudiaba y citaba solamente el Antiguo Testamento. Por fin los monjes se dieron cuenta que Nikita cayó en las garras del demonio, al que expulsaron con sus oraciones. Volviendo en sí, Nikita hizo una profunda penitencia y se transformó en un monje ejemplar y esforzado. Con el tiempo fue consagrado como obispo de Novgorod. El fue un buen pastor, se distinguía por su sabiduría y el don de milagros. Nosotros lo conocemos con el nombre de San Nikita el Ermitaño.
Nuestro Señor nos prevenía: "Tengan cuidado con los falsos profetas, que vienen a vosotros en la piel de la oveja, pero son lobos feroces. Por sus frutos los reconoceréis: Es posible cosechar uvas del endrino o higos de un cardo?" (Mat. 7:15-16). El Apóstol. Pablo nos enseña: "El fruto del espíritu es amor, alegría, paz, paciencia, benevolencia, misericordia, fe, dulzura, contención. Sobre éstos no hay ley... Aquellos, que son de Cristo, crucificaron su carne con pasiones y deseos" (Gal. 5:22-24).
Seguir en la vida las palabras de Cristo y del Apóstol Pablo — no es fácil, debido a nuestra imperfección, pecado, ligereza e ignorancia y también debido a la practica de muchos siglos que poseen los Espíritus del mal en su lucha contra Dios y los hombres. Hay que recordar, que hasta los hombres consagrados a Cristo, como los monjes que citamos mas arriba, no están asegurados contra la seducción demoníaca y pueden ser burlados por ella.
Por eso, si ante nosotros aparece alguien como ángel o tenemos una visión, hay que tener un gran cuidado de no confundir a un Ángel caído con uno bueno. Los Santos Padres, inspirados por el Espíritu Santo y su experiencia espiritual, nos exhortan con amor a orar con humildad y no tratar de tener visiones y experiencias exaltadas. En el caso que veamos a alguien o algo extraordinario, ser muy circumpuestos y contar, lo antes posible, el hecho a un experimentando padre espiritual. Los Santos Padres nos enseñan, que si tenemos la mínima duda sobre la naturaleza de nuestra aparición, interrumpir todo contacto con esta y dirigirnos a Dios con una intensa oración, pidiendo Su ayuda. Si este espíritu es en efecto un enviado celestial, un Ángel bueno, el se alegrará de nuestro vigilante cuidado. Mas detalles sobre ese tema se pueden encontrar en "Filocalia" y en las obras de obispo Ignacio Brianchaninov.
Resumiendo, se puede decir que las enseñazas de los Santos Padres sobre este tema, difieren radicalmente de lo que aconsejan los autores de libros populares sobre los Ángeles. Recordemos asimismo, que el diablo es un mentiroso profesional, calumniador, sembrador de confusión y discordias. El y sus Ángeles caídos, con todas sus fuerzas tratan de perdernos y para esto usan no solo la insinuación, sino muchas otras astucias, incluyendo su camuflaje en otro seres buenos. Por eso todos los fenómenos, que nos causan admiración, confusión у miedo, pueden fácilmente ser resultado de su trabajo infame contra nosotros.
Como un ejemplo plausible y actual pueden ser las apariciones de extraterrestres y el rapto de humanos causado por ellos.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario
Nota: sólo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.